RegístrateContactar
Video Player


Wild in the streets · LIVE
Hamburgo,
Alemania 1993
Menú Principal
Bienvenid@

Usuario:

Contraseña:


Recordarme

[ Registro ]
[ ¿Olvidó su Contraseña? ]


CUANDO TIENES A ALGUIEN EN QUIEN CREER
CUANDO TIENES A ALGUIEN EN QUIEN CREER
20 años disfrutando de un innegable privilegio
Jean 19 September 2005

Hola, estimados amigos co-fanáticos de la mejor banda del mundo!!! Voy a retomar la historia que una vez conté en la lista de esta página, hace 4 años. Muchos ya me conocen y me han leído, pero tengo años desaparecida de ustedes y ahora me gustaría actualizar la información. Y a los que no me conocen, pues, ahí les va.

Estoy muy complacida de poder conocer a gente como ustedes, que son capaces de compartir y entender mi admiración por BON JOVI. Bueno, es más que admiración, es algo indescriptible, fascinante, es lo que me mantiene viva. Pero antes de hablar de BON JOVI, debo presentarme. Mi nombre es Jeannette Sánchez Lollett, tengo 34 años, soy venezolana. Escucho BON JOVI desde que tengo 14 años, es decir, desde 1985. Ya habían salido al mercado "Bon Jovi" y "7800° Fahrenheit". Desde entonces, escucho BON JOVI todos los días del año, sin excepción. Claro, el día del cumpleaños de Jon es distinto, es una verdadera fiesta.

Supe que existía BON JOVI cuando vi en la tele un anuncio sobre un disco variado de baladas de grupos de rock. Entre estas canciones estaba "Silent Night" y cuando mencionaban la canción aparecía un trocito del vídeo, justo en el coro, cuando Jon se da una vuelta y mira de nuevo a la cámara. Lo que más me impactó fue el look de Jon, me pareció guapísimo, su cara, su pelo, su ropa, su manera de moverse, su voz, tantas cosas, con sólo mirar ese segundo del vídeo de "Silent Night"... Inmediatamente, me sentí impulsada a llamar a mi primo rockero, tal vez él tenía al menos un disco, o sabía de alguien, en fin, llamé a mi primo y, por suerte, tenía los dos discos. No había terminado de colgar el teléfono cuando fui a su casa a grabarlos. Esa noche no dormí estudiándome las canciones. Mis padres en ese momento pensaban que era una locura de adolescente. Pero yo siempre supe que era diferente, que duraría toda la vida. Recuerdo todo esto como si hubiera sucedido ayer.

Mi "locura" por BON JOVI me hizo popular en todo mi entorno. Mucha gente se acercaba a preguntarme si yo era Jeannette Bon Jovi, yo orgullosísima les decía que sí, comenzábamos a hablar como buenos fans y nos hacíamos amigos enseguida. Desde ese momento, empecé a conocer a muchos músicos fanáticos de BON JOVI, en ese entonces, eran los únicos que sabían de su existencia y con los que podía hablar abiertamente sin que me llamaran inmadura. Recuerdo que en ese momento tenía un novio al que le molestaba mi obsesión, yo no hacía más que hablar de BON JOVI, escuchar su música, ver sus vídeos y cantar sus canciones (todavía lo sigo haciendo). Este tonto se fue de viaje y, a pesar de todo, me trajo unos pósters gigantes de BON JOVI. Yo lo sabía antes de que regresara, me lo había dicho por teléfono. Ya yo estaba decidida a terminar la relación por su desaprobación a mi forma de ser, pero esperaría tener los pósters en mi mano. Y así fue. Él no me lo perdonó nunca. De hecho, hasta me amenazaba con ir a buscar lo que me había dado cuando yo no estuviera en casa. Pasé momentos de verdadera angustia. Pero, afortunadamente, no pudo hacerme daño. Es que todo el mundo debe saber que BON JOVI forma parte de mi vida, de mi persona, de mi alma, está dentro de mí. Yo soy así y el que quiera estar conmigo tendrá que aceptarlo. No hay otra.

Pasaron los años y mi admiración hacia BON JOVI fue creciendo y fue alcanzando dimensiones inimaginables. Mis padres pensaban que estaba totalmente enloquecida, sustraída de la realidad, hasta me llevaron a un psicoanalista. A ellos les preocupaba que a mis 16 años no me interesara en nada que no tuviera que ver con BON JOVI. No dejé de estudiar, pero en clases estaba escuchando su música a escondidas, llevaba revistas y las metía dentro de los libros para que pensaran que estudiaba, hacía letreros, cuadernos con todas sus fotos, noticias, reportajes, ese tipo de cosas muy normales de una fan adolescente. Imagínense que hasta hice oraciones para rezarle, la que causó más revuelo entre mis amigos fue "el Jon Nuestro". Afortunadamente, ya faltaba poco para terminar la secundaria, ya tenía muy buenas calificaciones, así que me dediqué a investigar todo acerca de la vida de Jon. Todavía voy al psicoanalista, al doctor nunca le pareció patológico mi fanatismo (por decirlo de alguna manera), en realidad debía ir por otras cosas, no por BON JOVI, que resultó ser lo más beneficioso que tengo en mi vida, en mi alma y en mi corazón. Me alegro de que mis padres se hayan dado cuenta de eso; ahora no les parece perjudicial regalarme cd's, vídeos y accesorios de BON JOVI, cosa que no quisieron hacer cuando yo era adolescente.

Lo que todo el mundo pensaba que era una locura, no fue un impedimento para que estudiara en la universidad y terminara con las mejores calificaciones de la promoción, tanto en pregrado, como en postgrado. Todo lo contrario, BON JOVI es el motor de mi vida. Algunos profesores me preguntaban quién era ese Jon Bongiovi que aparecía, junto a mis padres, en los agradecimientos de las tesis de grado (las de licenciatura y maestría), y mi respuesta era: "un angelito que me ayuda a lograr todas mis metas". Después de soñar y de estar "livin' on a prayer" durante 10 años, tuve la gran oportunidad y la bendición de disfrutar de un concierto de BON JOVI en mi ciudad natal, Caracas, el 24 de octubre de 1995. Fue el día más feliz de mi vida. Mi sueño se hizo realidad. Al concierto fue muy poca gente, ni la mitad de lo esperado; de hecho, supe que Jon sobrevoló el estadio antes de tocar y por un momento estaba negado a hacerlo, gracias a Dios y a los compromisos que ya había adquirido, no tuvo otro remedio que cumplir. El público venezolano no se comportó a la altura, lo sentí desde el primer momento y lo constaté por la actitud y por las palabras de Jon, la verdad es que él no hallaba qué hacer para que el público se animara y cantara. Fue verdaderamente vergonzoso. Me quería morir. Por un momento pensé que había venido sólo para cantarme a mí, porque el concierto sólo lo disfruté YO, canté, grité, lloré, y los sentí en lo más profundo, como estaba previsto. Obviamente, después de esta mala experiencia (debe ser la única en su vida) que tuvo BON JOVI en Venezuela, es difícil, por no decir imposible, que regresen. La verdad es que el público venezolano NO SE LO MERECE. Pero, ¿cómo se les ocurre comportarse así con unos músicos tan mundialmente famosos y reconocidos? Comprendo que BON JOVI no es muy conocido en Venezuela, pero eso NO los justifica, que se informen y compren sus discos antes de ir a incomodar a los músicos.

Ese día empezó mi desagrado paulatino e irremediable por la gente que vive en mi país. Es un problema de ideología y de tercermundismo. No puedo aceptarlo. Por esta razón, decidí irme a vivir a España. Pensé que era la única manera de volver a verlos, si no podía ser allí, pues sería en cualquier otro país de Europa. Llegué a Barcelona en octubre de 2001. A todas éstas, se preguntarán acerca de mi vida sentimental, es decir, si salí con más chicos y eso... Bueno, salí con muchos músicos hasta que tuve un novio formal, duré 6 años con él, pero, aunque se parece físicamente a Jon, lo dejé en Caracas y me vine a España sin él. Yo fui tras mi sueño, que es lo que más me ha interesado siempre. Con esto no quiero decir que mi sueño sea sustituir a mi exnovio por JON, claro, qué más quisiera yo!!! Pero como eso es imposible, cumplo con aclarar que mi sueño es estar cerca de BON JOVI, tener la posibilidad de verlos en directo. Por medio de esta lista conocí a un gran amigo, Agustín, mantuvimos el contacto desde que yo estaba en Caracas y apenas llegué a Barcelona, me recomendó un lugar especial en donde podía conseguir discografía inédita de BON JOVI. Sin pensarlo ni un instante fui y aumenté mi colección de discos de BON JOVI a más de 60. Encontré cosas interesantísimas y estaba dispuesta a pagarlo todo, así me quedara sin comer.

Estaba feliz, completamente orgullosa y contenta por haber acertado, estaba en el lugar perfecto. Iba cada semana, pero ya lo había comprado todo y no llegaba nada nuevo. Un año más tarde, sucedió lo que esperaba con tantas ganas, BON JOVI venía a Barcelona. Recuerdo que lo anuncié en la lista y nadie me quiso creer, BON JOVI venía a Barcelona por estar nominado a los Premios MTV y aprovecharía su visita para aconsejar a los niños de Operación Triunfo, eso fue en noviembre de 2002. Así fue, mis chicos vinieron. Yo ya había terminado la docencia de mi doctorado y, como me había quedado sin dinero, opté por una beca para hacer un máster y me la otorgaron, pero tendría que irme a vivir a Madrid en noviembre o diciembre para instalarme porque el curso empezaba la primera semana de enero. Apenas supe que venían, atrasé el viaje y me quedé a verlos. Esa visita de BON JOVI quedará grabada en mi alma para siempre.

Fue increíble. Les cuento. Me fui hasta el aeropuerto a verlos, pero, por un error de información, me fue imposible y regresé a mi casa triste, pero a la vez feliz porque estaban aquí, porque estaban respirando el mismo aire que yo, porque sus relojes marcaba la misma hora que el mío, porque estaban cerca de mí!!! una vez más!!! Al otro día los esperé en la Academia de Operación Triunfo, el día que les tocaba ir a hablar con los niñitos. Recuerdo que estaba viviendo muy lejos de allí y me fui en taxi porque no aguantaba la emoción y no tenía paciencia para irme en transporte público, aparte de que si se me hacía tarde y me los volvía a perder, no me lo perdonaría. El taxista no sabía dónde era la Academia, hasta que la conseguimos, no llegué tarde, pero pagué 20 euros, lo que no se compara con el valor de poder estar cerca de ellos, de verlos en la calle, no en un escenario. Ese mismo día tenía que ir Maná a la Academia también, de hecho, llegaron antes, jugando así con nuestras emociones, vaya decepción cuando, esperando ver a cualquiera de nuestros chicos, salió otra persona de aquel coche. Por allí no había ni un fan de Maná, todos estábamos por BON JOVI, un grupo bastante numeroso de fans con cámaras y esperando el gran momento, hasta que... Venían en dos coches con vidrios oscuros. En el primer coche venía un chico muy parecido a Jon, yo sabía que no podía ser él, que jamás vendría de copiloto en el primer coche, aparte de que lo vi muy flaco. No me equivoqué. En ese primer coche venían Tico y David. Me puse como loca a tirar fotos, no me explico cómo salieron tan buenas, estaba muerta de la emoción, tan solo de recordarlo, mi piel se estremece una vez más. Saludé a los chicos y esperé ansiosa el segundo coche, donde venía mi querido ídolo, el mío, el de toda mi vida, mi angelito. Venían Jon y Richie, saludaron y yo entré en shock. Apenas entraron los coches en el parking, me acerqué mucho y llamé a Richie. Jon entró directamente, pero Richie se quedó un poco más atrás, me vio y me hizo señas con la mano para que entrara, para que los siguiera. Yo estaba a punto de morirme, supongo que me habré puesto verde o blanca o no sé cómo, porque, en cuanto me vio el chico de seguridad, me trancó la puerta, no me dejó pasar. Los esperé paciente afuera. Sabía que la espera sería larga y que primero hablarían los de Maná y luego ellos. Me ubiqué en la acera de enfrente, justo en la puerta por donde saldrían y, al cabo de una hora, más o menos (no lo recuerdo bien), mientras enfocaba mis binóculos para verlo a la perfección cuando saliera, enfoqué hacia la puerta y en ese mismo instante salió Jon. Nadie lo había visto, lo llamé, mi grito fue contundente, me salió del alma, creí que me había tragado una bocina, él pensaría lo mismo, porque reaccionó de inmediato, levantó la cabeza, me sonrió y me saludó con la mano. En ese momento, pensé que de verdad me iba a morir. Fue algo inexplicable. En seguida, la gente se dio cuenta de que estaban saliendo (es que mi grito fue una exageración), se revolucionó todo el mundo, aquella mezcla de emoción con susto, con angustia, con no saber qué hacer ni dónde esperarlos. Es que todo es tan rápido, es cuestión de segundos y si no estás bien ubicado, te los pierdes, son momentos de confusión y locura.

Yo me quedé en el mismo sitio, atónita, inédita y pasaron en el coche justo al lado mío. Yo me acerqué mucho, casi me atropellan, Jon me sonrió y Richie se despidió con la mano. En ese momento me quedé en blanco. Me senté a llorar en la calle, estuve unas horas así, en el mismo sitio y de la misma forma. Era increíble. Había sucedido lo que tantos años soñé. Jon por una centésima de segundo se dio cuenta de que mi existencia, me escuchó y me saludó. Ya puedo morirme en paz, complacida y absolutamente agradecida con la vida. De ese día no recuerdo nada más, no sé ni cómo llegué a mi casa ni en qué condiciones. Estando aquí BON JOVI decidió hacer un concierto acústico en Montjuïc, al aire libre y gratis. Me fui muy temprano, había mucha gente, el concierto fue grandioso. Es difícil no dejarse envolver, los chicos me hicieron reir, llorar, emocionarme, gritar, vivir!!!

Recuerdo tres detalles. Uno, el fotógrafo que tenía justo delante de mí que odié por un buen rato porque no me dejaba ver bien. Dos, les pedimos "Always" y aquello fue un momento maravilloso, no se acordaban de la canción, dudaron, hasta que decidieron tocarla, después del coro se pararon porque a David se le había olvidado y aquello fue muy gracioso, las risas de los chicos nos inundaron de emoción y plenitud, las cosas irrepetibles y tan fantásticas de un directo. Esa espontaneidad fue algo delicioso. Tres, el final: Jon cantando "I'll be there for you", lo acompañamos coreando el final, que se extendió más de lo que él hubiera imaginado, se fueron retirando todos, hasta que quedó Jon solo en el escenario, no nos callábamos, seguíamos coreando y Jon se notaba muy emocionado, asentaba con la cabeza, estaba verdaderamente complacido por el cariño del público, hasta que, finalmente, desapareció... Al rato nos dejamos de cantar. Todo el mundo se fue y yo ni me moví, me quedé en el mismo sitio donde permanecí durante todo el concierto, de nuevo en shock, mis lágrimas no dejaban de salir, estaba muy emocionada, fue un final precioso y sentí una compenetración total con Jon y su música, es algo indescriptible.

Mientras escribo esto es como si lo reviviera y de nuevo las ganas de llorar son incontrolables. Fue un momento celestial, místico, es una experiencia de otro mundo. De ese día no recuerdo nada más. La tercera vez que los vi fue ya en la entrega de premios, en el Palau Sant Jordi. Estaba muy lejos, pero los vi con mis binóculos, lástima que solo fue una canción, hubiera preferido que tocaran por horas, días, meses... la eternidad... Cuando apagaron todas las luces, miré hacia uno de los lados del escenario y vi a Jon salir, solo veía la sombra de sus piernas y su forma de caminar tan característica, de inmediato supe que era él, es increíble, es que lo conozco!!! Tantos años siguiéndolo, es que ya es algo mío, indiscutiblemente. Al salir del Palau, bajé y tomé el bus camino a casa. De pronto me ponen unas fotos espectaculares del concierto acústico del día anterior justo en mis ojos, me quedé de una pieza. Cuando levanto la cabeza y veo al chico que me las estaba mostrando, pensé... "a este chico lo he visto yo" y sí, era el fotógrafo pesado que no me dejaba ver. Quedé con él y me vendió una copia de las fotos. Por cierto, hay algunas colgadas en esta web. Así termina la visita de BON JOVI a Barcelona, en noviembre del 2002.

Yo tuve que irme a Madrid a estudiar y pude volver a verlos el año siguiente, en mayo, en La Peineta. La experiencia que tuve yo en el concierto de Madrid fue también fabulosa. No sé si será suerte o parte de esa genial relación mística que hay entre Jon y yo. Apenas supe que vendría, fui a comprar la entrada el día que la empezaron a vender. Semanas después, participé en un concurso de Terra y me gané dos más. Se las vendí a unos amigos míos y fuimos los tres al concierto. Ese gran día no me fui tan temprano, mi amiga y yo entramos después de que llegó su novio, ya habían abierto las puertas y estaba todo el mundo adentro. Nos ubicamos cerca de las cónsolas de sonido. Desde allí podía verlos, aunque fuera lejos, pero prefería eso a asfixiarme y quedarme sorda con los gritos de todo el mundo, en realidad quería disfrutarme el concierto, en lugar de luchar por sobrevivir al caos de las primeras filas. De pronto vi a un chico repartiendo brazaletes para acceder a la zona VIP, le dio uno a la chica de adelante, uno a la de atrás, a mí ni me vio, lo llamé y no me hizo caso. Mi amiga vio uno en el suelo, pero no podíamos pasar a recogerlo, hasta que finalmente, alguien nos lo pasó. Mi amiga me dice: "póntelo tú, te lo mereces". Me lo puse y fue como inyectarme adrenalina, en ese instante salieron, empezó el concierto y yo estaba enloquecida, no sabía ni para dónde ir, si podía subir al escenario, no sabía nada, me puse a correr por lo todo el estadio buscando a alguien a quien preguntarle, hasta que por fin alguien supo decirme: era para ir a una zona reservada, separada de la multitud con unas varanditas. No lo podía ni creer, estaba súper feliz, entré y vi a Jon desde todos los ángulos, de nuevo lloré, me reí, estaba en primera fila con mis binóculos, creo que le vi hasta la composición de la sangre. No me di cuenta si me vio, pero seguramente sí, desde donde él estaba podía ver los prismáticos y desde luego que se extrañaría de que alguien estuviera examinándolo con una lupa en la primera fila. El concierto fue colosal, y eso que me ocurrió me mantuvo muy feliz por muchísimo tiempo. Es más, lo recuerdo y es cuando me doy cuenta de lo maravillosa que es la vida. Me alegro de poder experimentar algo tan rico, placentero y fenomenalmente bueno, es un indiscutible privilegio del que he gozado desde que era una niña. Esa fue la última vez que los vi. Espero ansiosamente que empiecen la gira para que vengan el año próximo. Quiero vivir de nuevo esas inmensas emociones. Ahora lean esto y se darán cuenta de la fuerza que tiene BON JOVI en mi vida. El verano del 2002 conocí a un chico australiano en Barcelona. Nos hicimos novios cuando yo estaba en Madrid. Fue una relación apasionadísima, yo había encontrado a mi músico de habla inglesa con el que tanto soñaba, (ya que Jon es único, pues, alguien parecido no vendría mal). El amor fue tan grande que decidimos casarnos. Hice todo lo que tenía que hacer para irme a vivir a Australia con él. Todo el proceso fue terriblemente difícil y traumático, sufrí mucho, hasta que por fin pude irme y estar con él. Viví 2 meses en Sydney, en Dee Why, una preciosa urbanización a la orilla de la playa que lleva el mismo nombre. Era muy feliz, por fin estaba con él, encaminándome hacia un proyecto de vida perfecto, hasta que se complicó todo.

Fue cuando empezó mi cuenta regresiva, sin saberlo estaba contando los minutos que me quedaban antes de que el hombre con quien me fui a casar, acabara con mi vida. Sucedieron mil cosas espantosas, hasta que pude separarme de él y regresar a mi casa en Caracas. Este chico es un enfermo mental y, cuando yo estuve con él, entró en una crisis terrible de una locura sin dimensiones de la que jamás podrá curarse. Tuvimos una pelea de película en la que casi me mata, fue una experiencia que no quisiera recordar, de policías, paramédicos, abogados y un montón de cosas más, este chico, de verdad, me iba a matar. No quiero dar tantos detalles de algo que fue tan doloroso para mí. Simplemente diré que tuve que salir huyendo de la muerte de la manera más dramática y dolorosa que jamás se puede experimentar. Estar al borde de la muerte de esa manera y a manos de tu pareja, es algo que solo lo sabe el que lo ha vivido, difícil de transmitir.

Estando en Caracas me vi muy mal. Mi sufrimiento era indescriptible, odiaba a la vida por haberme puesto en bandeja de plata una vida perfecta y luego arrebatarme la felicidad de esa manera tan irremediable. Fue un proceso aprender a perdonar a un pobre enfermo mental, fue muy duro. No solo darme cuenta de que me enamoré de una persona que solo estaba en mi imaginación (la realidad es otra), sino renunciar a todo un plan de vida que ya había asumido. Me costó mucho levantarme de nuevo. Afortunadamente, cuento con amigos excepcionales que me ayudaron mucho a sentirme mejor, de hecho, quien me salvó la vida en Australia fue un buen amigo de mi infancia, que por suerte vive allá; sin embargo, ellos, por más que sirvieran de depositarios de llantos y ataques de rabia y frustración, no me podían solucionar mi profundo dolor, resentimiento e inevitable agonía emocional, estaba muriendo poco a poco, hundida en un profundo dolor del que pensé que jamás saldría.

Mis amigos solo escuchaban, jamás podían entender algo tan personal, fue una experiencia que solo viví yo y como era algo que solo estaba dentro de mí, pues, entendí que debía buscar el consuelo y la cura dentro de mí. Eso fue lo que hice. Me agarré fuertemente a mi pasión por BON JOVI. Es algo muy mío, demasiado arraigado y sumamente importante en mi vida. Mi amor hacia BON JOVI, mi idolatría absoluta, tan bien alimentada y construida en mi alma desde mi infancia era lo único que podía salvarme. Opté por no parar de escucharlos, más que nunca, vivía aislada de todo, con mis audífonos en mis orejas el día entero, no hablaba con nadie, solo lloraba y trataba de entender lo que me había sucedido. No cansé de hacerme preguntas, ¿por qué tenía que sucederme eso a mí? Confié en que algún día la vida me dará esa explicación.

Paulatinamente me iba sintiendo mejor, BON JOVI llenó de serenidad y sosiego mi alma, tan brutalmente atormentada. Me así con intensidad a mi sentimiento, recordé mis maravillosas experiencias con Jon en España y fue cuando pude salir del hueco en donde estaba. Entendí que hay cosas mucho más importantes en la vida. Que mi BON JOVI es más fuerte que cualquier cosa. Siempre ha estado allí, en las buenas y en las malas, solo con eso cuento y, efectivamente, fue lo que me hizo curarme. Llegué a Caracas en enero de 2004 y en mayo ya estaba de vuelta en Barcelona. Retomé mi vida. Aún no estoy totalmente bien, pero, al menos ya puedo respirar sin dolor. Sigo asiéndome de mi relación mística con Jon, que solo me ha traído beneficios. Es lo más grandioso que me ha sucedido en mi vida. Eso jamás cambiará, ni aún después de que me muera.

>> Listar artículos en esta categoría
<< Volver a la página principal de artículos


Puntuación




Bonjovi2000, miembro en España oficial de BEST BON JOVI NATIONAL SITES:

BelgiumBrazilCzechFranceGeorgiaItaliaMéxicoPerúPolandRomaniaRussiaSlovakia



Todas las marcas con © son de sus respectivos dueños, el resto de contenido es © Bonjovi2000.
Bonjovi2000 está realizada para y por fans de Bon Jovi. 1998/2004.